NORTE DE CASTILLA 17/09/10

La novelista Marián Izaguirre recibió ayer el 57 Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid por su libro ‘La parte de los ángeles‘, en un acto que tuvo lugar en la Casa de Zorrilla y contó con la presencia tanto de la ganadora de esta edición, Marian Izaguirre (Bilbao, 1951), por su novela ‘La parte de los ángeles’, como del finalista, Vicente Marco (Valencia, 1966), cuya novela, ‘El collage de Orsson Beans’, fue recomendada para publicación por el jurado del Premio.

La alcaldesa en funciones, Angeles Porres Ortún, y el presidente del Ateneo de Valladolid, Angel María de Pablos, presidieron el acto de entrega del galardón, que fue fallado a favor de la escritora Marian Izaguirre García el pasado 31 de agosto. El jurado de la 57 edición estuvo compuesto por el profesor de Literatura Española de la Universidad de Valladolid y director de la Sección de Literatura del Ateneo de Valladolid, José Ramón González; el ganador del LVI Premio Ateneo (2009), Javier Sarti Barrachina, con su obra ‘Piranesi construido’; el poeta y director de EL NORTE DE CASTILLA, Carlos Aganzo; el presidente del Gremio de Libreros de Valladolid, Enrique Señoráns, y la periodista y colaboradora de EL NORTE María Aurora Viloria.

El premio, que está dotado económicamente por el Ayuntamiento de Valladolid con 30.000 euros, es uno de los «más veteranos y prestigiosos» en la comunidad de habla española. En 2010, las novelas aspirantes fueros 130 llegadas de muy distintos lugares del mundo (Francia, Alemania, Argentina, México, Venezuela, Estados Unidos, Nueva Zelanda o Japón).

Horas antes de recoger el premio, Izaguirre afirmó a Efe que ha observado en el sector editorial un fenómeno «muy mediático, vertiginoso y fugaz» que perjudica básicamente a los autores «de largo recorrido».

«O hacemos algo por salir en la tele o no nos mantenemos», explicó Izaguirre, licenciada en Ciencias de la Información, afincada en Madrid y a quien el hecho de tener que compartir su vocación literaria con su trabajo como funcionaria «hace que las novelas se dilaten mucho» a la hora de sacarlas.

El mundo de las editoriales «es muy vertiginoso, muy fugaz y de presencia mediática. Los escritores de largo recorrido nos vemos obligados a hacer algo por salir en la televisión o no nos mantenemos», reflexionó Izaguirre.